Mitos sobre el vino

publicado en: Curiosidades con Jungui | 0
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Son muchas las leyendas urbanas y los falsos mitos que se han generado en torno al vino desde que se convirtiera en un brebaje tan popular, ya fuese mediante el boca a boca o creencias bien establecidas durante distintas épocas se asentaron como afirmaciones irrefutables del saber popular. No obstante, en la actualidad hemos de desmentir ciertas ideas y conceptos acerca del vino y la cultura que lo rodea:

– La calidad de un vino se aprecia en el olor del corcho. El corcho sólo se huele para identificar algún problema o defecto en el vino, no para averiguar su calidad.

– Los vinos tintos se deben tomar a temperatura ambiente. Un vino, por no estar refrigerado, no quiere decir que vaya a encontrarse a temperatura ambiente, la temperatura ideal para poder disfrutar de un buen tinto suele rondar los 18 grados.

– El vino blanco produce dolor de cabeza. En el pasado esto podría ser verdad, ya que en los vinos blancos se encontraba mayor cantidad de sulfitos (que pueden producir dolores de cabeza) pero a día de hoy la elaboración de los vinos ha mejorado notablemente y cada bodega controla rigurosamente la cantidad de estas partículas que necesita cada vino.

 – Los vinos rosados se elaboran por mezcla de vinos blancos con tintos. Para obtener un vino rosado se puede mezclar vendimia blanca con vendimia tinta, pero los mejores rosados se elaboran con uva tinta, aunque esta mezcla siempre se realiza antes de su fermentación, nunca mediante  adición de vino tinto a vino blanco.

– El vino tinto va con carnes rojas, y el blanco con pescado. Una creencia muy arraigada en el pasado, hoy en día existen vinos tanto blancos como tintos que no solo combinan con carnes y pescado o viceversa, sino también con mariscos, lácteos, pasta incluso verduras.

– El famoso truco de la cucharilla para conservar el gas. Se cree que al ser de metal y conducir muy bien el calor y enfriarlo, colocar una cucharilla de metal por el mango en la boca de la botella de cava conservará el gas del producto y con ello las burbujas. Aunque es más recomendable emplear un tapón hermético para conservar bien la bebida.

– Los tintos deben de ser descorchados un tiempo antes para que respiren. A veces aparecen aromas defectuosos al estar el vino tumbado o reducirse. Así, en estos casos lo mejor es provocar una importante aireación mediante su transvase a un decantador, pero es inútil con el simple descorche de la botella pues la superficie de aireación o contacto con el aire es mínima.

– El vino mejora con los años. Este es, quizá, uno de los conceptos más arraigados en el saber popular, pero no necesariamente todos los vinos mejoran con los años. En el presente la mayor parte de los vinos tintos se consumen en el año de su embotellamiento pudiéndose garantizar la calidad del producto en los cuatro años siguientes.

– Sólo un experto es capaz de disfrutar realmente del vino. Sabemos que eso es totalmente falso. Cualquier persona puede disfrutar del verdadero sabor del vino sin ser un experto en la materia. Y, en el caso de que lo quieras ser, puedes empezar pasándote por nuestras bodegas para adentrarte en este fascinante mundo, ¡eres bienvenido!

 

Extracto de comenge.com y larioja.com