La vendimia en la historia de la humanidad

publicado en: Curiosidades con Jungui | 0
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El término Vendimia es el resultado de la combinación de dos palabras, el sustantivo vinea (viña) y el verbo demere (quitar, arrancar, tomar, retirar), o lo que es lo mismo, la retirada del fruto de la viña.

Comúnmente se sitúan los orígenes de la vendimia en Grecia aunque esto no es cierto. Se trata de un procedimiento milenario debido a que ya desde el neolítico se empezó a desarrollar la vitivinicultura en varias partes del mundo.

En el antiguo Egipto, la vendimia, era muy parecida a la que se realiza hoy en día (y se le atribuía al dios Osiris), ya entonces se seguía el mismo proceso: los vendimiadores recolectaban los racimos de las vides, y las depositaban en cestas que se llevaban a un lagar, que podía ser de piedra, barro o madera.

Después, la uva era pisada por hombres descalzos y el jugo salía por un desagüe a una vasija. El mosto se envasaba en tinajas para una primera fermentación y los recipientes se taponaban cubriendo su cabeza con barro. Se dejaba un pequeño hueco para una segunda fermentación y posteriormente se cerraban.

El vino producido era consumido únicamente por la realeza y se consideraba una bebida divina, por lo que se empleaba en los rituales religiosos, en las provisiones funerarias y en las ofrendas a los dioses. Además, el vino era la bebida más cara y habitualmente se mezclaba con miel y otros aromas suaves para que le infundiera un carácter más dulce.

En la Grecia Clásica tiene su origen en el culto a Dionisos dios de la agricultura, el vino y el exceso. Los  viticultores griegos invitaban a los pueblos próximos cada año en la fiesta de la vendimia  donde se realizaban desfiles y se bebía el primer vino del año. La tradición era que los nobles debían beber el suficiente vino como para que tuvieran que ser llevados a hombros hasta sus viviendas por sus esclavos.

Durante la vendimia, cualquier labor política o militar quedaba cancelada para que todo el mundo pudiera disfrutar de las fiestas dionisíacas, que duraban cinco días y era una de las celebraciones más importantes de Grecia ya que, el vino era visto como un nexo de unión entre los hombres y los dioses, incluso se dice que en medio de estas grandes fiestas nació una de las más bellas artes como es el teatro.

Sin duda, los griegos fueron los grandes impulsores de las fiestas de la vendimia y los que difundieron la vitivinicultura por todo el Mediterráneo, llevándola a la Península itálica, Galia e Hispania.

En Roma, Dioniso se convertiría en Baco aunque también existía una divinidad itálica arcaica conocida como Liber, y al ser dioses equivalentes, ciertas fiestas liberales en honor a Baco (bacanales) se llevaron a cabo desde el 186 a.C. de manera secreta debido a su prohibición ese mismo año.

Ya en esta época, se contaban con expertos que les indicaban a los vendimiadores qué uvas debían recoger para conseguir elaborar un buen vino.

Con la llegada del cristianismo el vino se tornó sangre sagrada y los dioses paganos se convirtieron en santos, no obstante los habitantes de las distintas regiones vitivinícolas no olvidaron la devoción por la tierra ni la costumbre ancestral de recoger anualmente las uvas mediante actividades festivas incluyendo juegos y música.

En la actualidad hay varias ciudades europeas, como Vevey (Austria), que aún mantienen las fiestas de la vendimia originales, sin haber sufrido ninguna modificación desde la época medieval, convirtiéndose así en fiestas de importante interés cultural. En lo que respecta a España, son muchas las fiestas de la vendimia que se celebran en diferentes puntos del país: Logroño, Jumilla, Jerez, Rueda, Valdepeñas, Sotillo de la Ribera, Ainzón, Montilla, Villafranca de los Barros, y Toro, entre otras.