El vino, antes de Cristo

publicado en: Curiosidades con Jungui | 0
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Las evidencias arqueológicas ponen de manifiesto que hombres y mujeres llevamos consumiendo vino desde hace muchos miles de años. Por todo el planeta se han encontrado evidencias del amor de la humanidad por el vino, sobre todo, en la cuenca mediterránea

L a primera evidencia química de fermentación de una bebida es de hace 90 siglos y se trata de líquidos fermentados en recipientes de terracota encontrados en Jiahu, en la provincia china de Henan. Pero el hecho de que una bebida fuese fermentada no implica que fuese necesariamente vino. La prueba más antigua de elaboración de vino nos remonta a hace 8.000 años en Georgia, tal y como se ha comprobado en los yacimientos neolíticos de Gadachrili y Shulaveris al sur de la capital del país, Tblisi. También del Neolítico, año 6000 a.C., es el yacimiento iraní de Hajji Firuz Tepe, donde aparecieron seis vasijas de arcilla que se utilizaron para elaborar vino, como demuestran los restos de ácido tartárico procedentes de las uvas (vitis vinifera) encontrados en ellas.

Por lo que a nuestra vieja Europa se refiere, la evidencia más antigua la encontramos en Macedonia. En el yacimiento de Dikili Tash, cerca de la antigua Filipos, se han encontrado restos de semillas de uvas carbonizadas del año 4300 a.C. junto a sus pieles y las cacerolas que habrían contenido el vino.

Con el vino aparecieron las bodegas. La más antigua es del 4100 a.C. y está en Armenia. Es una cueva descubierta por los soviéticos en la Guerra Fría y que iba a ser destinada a la construcción de instalaciones militares. Allí se encontraron tinas de cerámica para el almacenaje, restos de malvidina procedentes de las uvas y restos de uvas prensadas y hojas de vid.

De hace 3.700 años, en la Edad de Bronce, son las 40 tinajas que contuvieron vino aromatizado aparecidas en lo que fue una bodega de almacenaje en el yacimiento israelí de Tel Kabri. Aseguran los arqueólogos que contenían 2.000 litros de vino, equivalentes a 2.700 de nuestras actuales botellas.

Los antiguos egipcios también conocían el vino y comerciaban con él, como atestiguan las 300 jarras de arcilla de Palestina con restos de vino encontradas en la tumba del rey Horus Escorpión I, del año 3100 a.C. Además, en la tumba de Tutankamón, muerto en el 1327 a.C., el legendario Howard Carter descubrió 26 jarras de vino con lo que se considera las etiquetas más antiguas de la historia, en las que se incluía la descripción del vino, su origen, el año de cosecha y su viticultor.

Por último, ni qué decir tiene que los griegos adoraron al dios del vino como Dionisio, al que los romanos transformarían en Baco. Lo que no se conoce tanto es la historia de “la copa de Pericles”, y es que durante unas excavaciones en Atenas, aparecieron los pedazos de una copa de cerámica con asas bajo las que se podía leer el nombre de su dueño, Pericles, el famoso orador, político y general del siglo V a.C. que tuvo el loable capricho de personalizar su copa.

Extracto de mivino.com